Entorno

Salvatierra - Agurain

Desde los tiempos más remotos Agurain ha sido una encrucijada de caminos, como lo demuestra el dólmen de Sorginetxe, en Arrizala, situado al pie de una de las vías de trashumancia ganadera de hace cinco mil años, utilizada aún en la actualidad, entre los pastos estivales de la sierra y los invernales del llano. Antes no había habido una población estable, sólo cazadores procedentes de asentamientos más al norte, que establecían sus abrigos de caza en las cuevas de la ladera meridional de la sierra de Aratz. Luego los pastores del neolítico y del calcolítico empezarían a desbrozar el bosque para obtener pastos de invierno y zonas de cultivo. En un lugar habitado desde hace tanto tiempo como el cerro de Agurain, sobre el que se han sucedido distintas poblaciones, cuyas edificaciones han cavado sus cimientos sobre los escombros de las villas anteriores, que ha sufrido guerras, catástrofes naturales, incendios y otras calamidades, es difícil encontrar vestigios de sus primeros pobladores. No obstante, a través de una extrapolación teórica de otros lugares similares del entorno -el cerro de Henaio, en Dulantzi; el de Santa Lucía, en Gebara; el de Olarizu, en Vitoria; o el de Oro, en Zuia-, podemos aventurar que el otero de Agurain resultaría un lugar idóneo para el asentamiento de una población de las edades del bronce y del hierro.Según esa suposición, los romanos cuando llegaron a esta tierra, a principios del siglo I antes de Cristo, se encontrarían con un pequeño poblado, cuyo nombre desconocemos, enclavado en torno al punto más alto, donde hoy se encuentra el Ayuntamiento. Sus habitantes pertenecerían a la tribu de los bárdulos. El que la calzada Iter XXXIV ab Asturica Burdigalam pasara precisamente por Agurain da una idea de su importancia estratégica.Tras la caída del imperio romano, por Laua discurría la frontera entre el Ducado de Vasconia y la Hispania visigoda, sustituida en 756 por el emirato de Córdoba. Sin embargo, la comarca ahora alavesa pasó a formar parte del Reino de Pamplona a partir de 824 hasta 1200, cuando Alfonso VIII de Castilla conquistó y anexionó a su corona los entonces territorios navarros occidentales. Su sucesor, Alfonso X, concedió el Fuero en 1256, dando a Agurain el nombre de Salvatierra. Posteriormente, en 1367, en el contexto de la Guerra de los Cien Años y de la guerra entre el rey de Castilla Pedro I y su hermano bastardo Enrique de Trastámara, Álava retornará a Navarra durante cuatro años. Tras una segunda conquista por parte del nuevo rey Enrique II, Salvatierra volvería a Castilla con la promesa de que nunca dejaría de pertenecerle, circunstancia incumplida por su sucesor Juan I, quien donaría la villa en señorío al canciller Ayala en 1382. El señorío de los Ayala acabó abruptamente en 1521 con el apresamiento y ejecución del conde de Salvatierra Pedro López de Ayala, sublevado contra el emperador Carlos I de Habsburgo. El excelente Archivo Municipal de Agurain conserva el documento en el que el emperador, con fecha 17 de julio de 1522, concede a la villa su retorno a la condición de realenga. Este importantísimo documento fue conseguido en 2005 por el Ayuntamiento de Agurain, ya que fue subastado por la casa londinense Sotheby"s. Al parecer fue robado por algún soldado inglés durante los saqueos posteriores a la batalla de Vitoria, 21 de junio de 1813, en la que las tropas del duque de Wellington vencieron a las de José Bonaparte.

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